A penas llego a casa se quedó dormido en un rincón, mi hermana llegó y ni se dió cuenta que había alguien nuevo. Cómo me hizo correr las veces que se escapó, una vez lo perseguí tanto que ya me había cansado, entonces me senté y me puse a llorar, y volvió, solo, y ahora podemos dejar la pueta abierta que ni te das cuenta.
Porque su inteligencia me soprende cada día más, sabe la hora, más de una vez fue él el que se subía a la cama y me lamía la cara porque era hora de irme al colegio, ama que lo toquen, que lo acaricien, y si empezaste a acariciarlo no te saca la pata de encima, y si lo dejás de acariciar te apreta con sus uñitas, fue él el que se puso a ladrar cuando entraron a robar por el garage, fue él el que le fue a avisar a papá que se estaba inundando el baño. Siempre tan atento, cuando tiene ganas de salir hace terrible bochinche con la soga para que lo saquemos, o cuando le duele la panza abre la puerta y sale.
Pobre, cuando está aburrido agarra una media y la tira para arriba y la va a buscar, y la vuelve a tirar, y la vuelve a ir a buscar, le digo que me traiga algo para jugar y siempre me trae la ojota. Sentir que dejó la cama calentita en donde estuvio durmiendo, siempre esperando en la puerta cuando escucha que llegamos, o nos mira por la ventana. Cuando le digo que se tiene que bañar y se esconde a bajo de la mesa.
Para mí es un enano infiltrado, porque es muy inteligente, pero no, él es así, es el mejor, él es Carloncho, Morocho, Dundo, Perro, Bretoncito, Felipe. Él es MI perro, y hoy es su cumpleaños.



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